SIMPLEMENTE MUCHAS GRACIAS

Y llego la semana de mi cumpleaños, no se muy bien porque, si por estar un año más viejo, por lo frio del invierno que te vuelve melancólico o porque es inevitable recordar que el primer saludo de cumpleaños siempre era mi padre que ya no está a nuestro lado fisicamente, pero se acercaba está fecha y me sentía bastante deprimido, me afectaba emocionalmente.

Sin embargo trate de reponerme y darme ánimo, tratando de bromear y publicando la lista de regalos y  toda la tontera que se me ocurría, la noche de la víspera salí con mi  mujer a cenar y la pasamos muy bien, tambien nos pasamos un poco de copas, había que celebrar y a pesar que me acoste tarde tenía en mente un compromiso conmigo mismo, casí algo místico, tenía que ir a pescar, no solo por practicar el deporte que me apasiona, era mucho más que eso, tenía que encontrarme con lo espiritual, con lo onirico,  tenía que darle un abrazo a mi viejo y el lugar era ese, con los pies metidos en el agua, en comunión con la naturaleza.

Espere que amaneciera y recíen a las 8:20 llegue a mi querida playa amarilla, una brisa bajaba del cerro y congelaba el ambiente, me visto rápido y en la playa me recibie el viejo tomás, con quién hace años discutimos mucho por la dirección del club stella Maris pero que con el tiempo hemos aprendido a querernos mucho, la analagía con mi padre en ese abrazo apretado fue inevitable.

Cómo el pronóstico marcaba marejada fuí con el equipo pesado, la gloomis 1264S y el twinpower4000 cargado con una línea shimano de 27 lbs., bastante sobredimensionado para esta tranquila playa, y a pesar que la ola estaba rápida, era perfecta para señuelar, con los dedos congelados pero con mucho viento a favor batía record de distancia con señuelos, hasta 70 metros, con la vista fija en el cielo ya que los cormoranes atacaban una y otra vez desde aire nuestros señuelos, lo mejor en estos casos es cuando detectas el lanzamiento del pájaro, detener completamente el señuelo, de esta forma evitas el 80% de los ataques que son abortados en pleno vuelo y aunque llegue a golpear el señuelo la posibilidad de engancharlo siguen siendo bajas.

No me moví del sector sur de la playa, anhelando que saliera el sol para abrigar aunque sea un poco esa gélida mañana, por fin a eso de las 9:15 cómo un lagarto playero me empezaba a sentir más cómodo, no se veía mucha acción, salvo la de los pájaros, nada de corvinas coleando ni peces saltando, se me acerca Tomás y le comento que cuando el mar está revuelto generalmente se acercan las corvinas más grandes a la orilla, por lo que hay que seguir insistiendo.

finalmente a las 9:30 saliendo del pozón a escasos 10 metros de la orilla paffff, golpe seco, el carrete chilla y veo un coletazo en la superficie, pero no arranca, se queda entre la resaca dando cabezasos, la caña respondía nerviosa a los cabezasos del pez, luego avanza al sur rasante por la orilla unos 15 metros, con la cola golpeaba la línea y sentía que en cualquier momento me quedaba sin nada, a ratos perdía tensión para volver a golpear fuerte, puede ser un mono, un dorado... todavía era muy pronto, luego se calma el mar por unos segundos y emergue tal cómo los tiburones con su aletadorsal fuera de la superficie, era una corvina preciosa que por alguna extraña razón no arranco y peleaba en la resaca misma, la tenía a 20 metros y con equipo pesado era una tentación apurarla y sacarla a fuerza bruta pero siempre está el riesgo de doblar un triple, reventar un nudo o en estos casos que con las espinas dorsales te pican el lider de flurocarbono, no había necesidad de correr riesgos, además seguiía muy viva. Una imágen imborrable fue verla surcando por medio la ola en todo su explendor, ya con la batalla a mi favor  disfrute esos últimos segundos de pelea.

Para muchos es solo resultado de la circunstancias, de la lógica, a mi me gusta ver más esos pequeños símbolos que guían nuestra vida... era el primer regalo de mi cumpleaños


Y el fotógrafo quién otro que Tomás viejo


La foto no le hace honor a los 9.8 kilos



Partía bien el día, luego llevar a mi mamá a cobrar su pensión y disfrutar de un exquisito almuerzo junto a mi hermana cecilia y mi señora en un excelente restaurant Peruano, el quepay para continuar un cumpleaños muy especial, mientras tanto la rubia se tomaba un largo baño de tina.


Obviamente el destino de esta rubia era compartirlo en familia, un rico ceviche y el resto a la parrilla con la receta del aluza tipo cancato.



Dedicar este reporte a todos ustedes amigos con sus más de cien saludos acá en facebook me hicieron pasar un muy especial cumpleaños, no creo ser merecedor de tanto cariño y respeto, decir simplemente gracias y estos momentos son los que guardo en mi mente para cuando me hagan falta.


Saludos y buena pesca



 

 

 

 

Saludos y buena pesca para todos

por Mauricio Hernández Aliaga